Una historia sobre una boda, una familia difícil y una decisión inesperada

El siguiente golpe llegó en silencio… y dolió más que cualquier caos previo.
Mia descubrió que Eleanor había almorzado con Claire, la ex de Daniel.
—Solo poniéndonos al día —dijo Eleanor, ligera, cuando Mia se enteró—. Siempre fue una joven tan considerada. Es bueno mantener ciertos vínculos.
Poco después, Claire recibió una invitación formal a la boda.
Los padres de Mia no.
La invitación simplemente nunca llegó.
Cuando Mia se dio cuenta, la fecha límite de confirmación había pasado.
—Igual vendrán, ¿no? —preguntó Daniel con suavidad.
—Por supuesto —respondió Mia. Voz firme. Las manos temblando a los lados—.
Pero los vuelos de último momento son caros.
Ella los compró esa noche, con sus propios ahorros.
Su madre llamó llorando. Mia la tranquilizó antes de colgar.
Minutos después, un mensaje de Eleanor:
Todo resuelto. En el futuro, intenta anticiparte a estas cosas.
No fue veneno.
Fue precisión.
Daniel leyó el mensaje.
Su silencio esta vez fue distinto.
No defensivo.
No evasivo.
Era el silencio de quien acaba de ver algo que ya no puede ignorar.