La dejó en su peor momento, pero su reacción sorprendió a todos

El día en que su cuerpo colapsó fue completamente común. El cielo estaba nublado, el olor a lluvia flotaba afuera. Clara preparaba té cuando el mundo se inclinó; la taza se rompió y el suelo salió a su encuentro.

Al despertar, todo era blanco y vibrante.
Evan estaba a su lado, con los dedos entrelazados con los de ella, el rostro pálido y asustado.
—Me asustaste —dijo con la voz temblorosa.

Las palabras del médico llegaron fragmentadas: leucemia, agresiva, tratamiento inmediato. Cada sílaba pesaba demasiado. Escuchó “quimioterapia”, “médula ósea”, “pronóstico”, pero nada parecía real. Evan apretó su mano.
—Vamos a luchar —susurró—. Vas a mejorar. Te lo prometo.

Ella quiso creerle. Lo necesitaba. Durante un tiempo, lo hizo.
Pero el cáncer no solo devora el cuerpo. Consume tiempo, dinero y, a veces, amor.

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Storhook Team

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