Una historia sobre una mujer y un descubrimiento inesperado en invierno

Pasaron las semanas. La nieve comenzó a derretirse, las colinas recuperaron su color y aparecieron las primeras señales de la primavera. Entonces, una mañana, Margaret notó un leve movimiento a través de una pequeña rendija en la puerta del cobertizo. El oso estaba despertando.

Con el corazón acelerado, observó desde lejos cómo el animal se movía, gruñendo suavemente mientras salía del sueño invernal. Pero antes de incorporarse por completo y avanzar hacia la puerta, ocurrió algo inesperado. El oso empujó con el hocico un rincón del montón de mantas, dejando al descubierto lo que había debajo.

Dos pequeñas crías de mofeta.

No eran sus crías, y aun así allí estaban: calientes, vivas, parpadeando ante la luz. De algún modo, durante los largos meses del invierno, el oso las había mantenido a salvo.

Next

Storhook Team

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *